¿Es bueno darle dinero a los niños?

No es dificil encontrar pre-adolescentes discutiendo sobre lo cara que esta la gasolina o si el pais esta en receción o no. Años atrás no hubiera parecido imposible que esto sucediera. Pero los tiempos han cambiado y como padres sabemos que la economía es una de los componentes de la sociedad que por su importancia tenemos que enseñarle desde temprana edad a nuestros hijos. No nos cabe duda de que si nuestros hijos saben el valor del dinero y aprenden a usarlo de manera sensata, esto les dara una gran ventaja en la vida. Por otra parte, desde hace muchos siglos vivimos en una cultura y organización social que es monetaria mercantil. Todos hemos tenido y aun tenemos que aprender a usar el dinero sabiamente y la única forma de aprenderlo es usándolo. Por eso, no cabe duda que una parte importante del proceso de educación de nuestros hijos es precisamente este, el de enseñarles a usar dinero.

No olvidemos que pocos aspectos de la vida familiar tienen, sin embargo, el potencial de crear desavenencias más grandes en las dinámicas familiares que el dinero. A la hora de darle dinero a los niños semanal o mensualmente hay ciertas reglas básicas que sirven para todos los hogares y que considero conveniente comentar:

1.- establecer reglas claras y consistentes sobre el dinero que se va a dar a los niños. Estas reglas tienen que partir de dos principios a aprender: el ahorro y la manera sensata de gastar dinero.

2.- instituir pequeños trabajos a hacer por los niños para que aprendan a ganarse el dinero. El tener un pequeño trabajo o responsabilidad no solo les hace sentirse importantes sino que enseña a los niños la relación entre el dinero y sus propios esfuerzos.

Pero no se hagan ilusiones, porque no es tan facil como parece. Establecer asignaciones de dinero semanal justas que sirvan para realizar el propósito educativo que queremos lograr conlleva decidir el cómo, el cuándo y el cuánto. Ante todo, estas asignaciones no pueden ser usadas para influir en el comportamiento de los niños. “Si te portas bien te voy a dar…” . Los niños deben aprender a portarse bien porque eso es lo esperado de ellos. Portarse bien es ante todo saber vivir en comunidad, respetando al otro y la propiedad del otro, compartiéndo con el otro. En una sola palabra, teniendo control de si mismo y ejerciendo este control en las relaciones con los demás.

La major manera para empezar es darle al niño una alcancia e ir poco a poco enseñándole a poner dinero en ella. Al propio tiempo dejar que el niño planée en que va a gastar lo que esta ahorrando. Podemos hacer con el niño una lista de cosas que le gustaria tener, priorizar esas cosas de acuerdo con la necesidad o con el placer. Visitar los lugares donde venden esas cosas con eel y valorar los precios en diferentes lugares. Después, acompañarle a comprar lo que desea tener. Junto al juicio de cómo usar el dinero estamos creando algo muy importante que es la abilidad de esperar hasta completar el dinero necesario o esperar a que llegue el momento oportuno para hacer las cosas.

A medida que nuestros hijos crecen ellos van entrando en un mundo donde hay oportunidades de compras y de ventas: en la escuela, en el parque, en el camino a la casa, en el parque, etc. Los padres pueden sentarse y explicarles que “cómo ya tienen edad y madurez para aprender a tener dinero y a usarlo en aquellas cosas que necesitan o que les gusta tener, ellos le van a asignar una cantidad fija para principio de semana o cada fin de semana para que puedan usarlo”. Es prudente prepararles una pequeña libreta donde hayan dos columnas una para ingresos y otra para gastos y pedirles que semanalmente la vayan llenando. Al principio es prudente sentarse con ellos a lo menos dos veces por mes para analizar los gastos. Estas reglas básicas que pueden parecer tontas van a ser las bases del aprendizaje necesario para cuando sus hijos hayan crecido lo suficiente para tener una cuenta corriente en el banco o para usar una tarjeta de credito.

Cuando damos los pasos anteriormente descritos es importante que los niños sientan que el dinero les pertenece y que pueden disponer de el, y que nosotros los padres solo estamos supervisando para ayudarles a hacer buen uso del dinero.

Tampoco podemos decirles “mira coge este dinero para ti para que lo gastes en lo que quieras”, o “mira, te regalo este dinero”. Como deciamos antes el dinero debe entregarse con una finalidad y debe usarse con una finalidad tambien. Aunque tengamos una situacion económica desahogada y aunque tengamos el famoso pretexto de que “no queremos que nuetros hijos pasen lo que nosotros pasamos cuando estabamos creciendo”, no debemos darles todo lo que desean ni romper las reglas del cuánto y el cuándo a capricho de nuestros hijos. Este es un proceso de entrenamiento para la vida y el saber tener un uso responsible del dinero es tal vez el punto fundamental de una buena economía personal y familiar.

Cuando el hijo o la hija se hacen adolescentes pueden empezar a aprender el significado social del trabajo y lo que el trabajo les puede aportar. Cuidar otros niños por horas, limpiar la yerba del jardin, fregar el carro de la familia, limpiar ventanas, darle turoría a niños mas pequeños… van a ir preparando el sentido de la responsabilidad con compromisos establecidos, con horarios asignados, es decir van a ir preparando el camino para que más tarde este listos para asumir otros trabajos en la sociedad. Cuando alcancen la edad requerida, acompañarles a buscar sus permisos de trabajo, acompañarles a las entrevistas, repasar con ellos cómo presentarse en publico, ir preparando sus propios resumenes de vida.. irles introduciendo acompañados, poco a poco, en el complejo mundo de la economia social.

No olvidemos que aprender el valor y el uso del dinero en el hogar a temprana edad evitara el abuso del dinero más tarde en la sociedad

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Dr. Gelasia Marquez is an immigrant clinical and bilingual school psychologist. Dr. Marquez has studies, researches, articles, and programs aimed to help immigrant Hispanic children, adolescents and families in their processes of transition after migration