La Organización Mundial de la Salud (OMS), estima que una de cada cinco personas en el mundo es adolescente, 85% de ellos viven en países pobres o de ingresos medios. La OMS define la adolescencia como la etapa que va entre los 11 y 19 años, considerándose dos fases, la adolescencia temprana 12 a 14 años y la adolescencia tardía 15 a 19 años.

Ahora bien, el estudio del período conocido como adolescencia es relativamente reciente en Psicología. De hecho antes del siglo XX un joven de 14, 15, o incluso 18 años era considerado como adulto y como a tal se le daban deberes a cubrir y derechos a disfrutar. Es decir, tan pronto los niños comenzaban su pubertad y comenzaba la aparición de los caracteres sexuales secundarios y culminaban su desarrollo los caracteres sexuales primarios ya se consideraba que estaban listos para salir a trabajar.

A finales del siglo XIX e inicios del siglo XX comenzó la progresiva demora en el inicio de adolescentes y jóvenes como resultado de la revolución industrial. La complejidad de las tareas laborales exigía un mayor desarrollo tecnológico en los obreros y por consiguiente alargaba el periodo escolar de los jóvenes y su iniciación en el campo laboral. Como producto secundario a esta nueva realidad, se fueron estableciendo leyes que facilitaran que los adolescentes y jovenes estuviesen cubiertos por la economía laboral con vistas a que pudiesen prepararse major educacionalmente. No es hasta el siglo XX que comienzan a existir severas leyes que restringen y prohoben la labor de niños y de adolescentes.

Es a partir de esos momentos que se hace la definición jurídica, laboral, social y educacional del periodo conocido como la adolescencia. La adolescencia es parte del continuo crecimiento de la existencia de los seres humanos, durane ella es que se realiza la transición entre el niño de edad escolar y el adulto. Es una transición de cuerpo y de mente, en conjunción con el medio ambiente socio cultural del adelescente.

Como vemos, la adolescencia es un fenómeno biológico, psicológico pero tambien es un fenómeno cultural y social, por lo tanto sus límites no se asocian solamente a características físicas. De ahí que la adolescencia pueda variar mucho en edad y en duración en cada individuo pues está relacionada no solamente con la maduración física y fisiológica sino tambien con la maduración psiquica del individuo y que depende de factores psico-sociales más amplios y complejos, originados principalmente en el seno familiar.

Los cambios físicos y fisiológicos son de gran importancia: el niño cambia de aspecto exterior, su cuerpo crece rápidamente en tamaño, fuerza y coordinación al tiempo que su sistema reproductor madura y su sexualidad añade una nueva y significante dimension a sus relaciones sociales. En adición todo este crecimiento físico y fisiológico lleva de la mano un avance intellectual que le permite entrar en el mundo de los conceptos abstractos en incrementar sus habilidades cognitivas. Asi su percepción de la vida comienza a ser cualitativamente diferente –es más rica y más compleja- solo que los adolescentes no tienen la suficiente experiencia para entrar en ese mundo y desenvolverse adecuadamente en él.

Socialmente, el adolescente tiene una posición intermedia: le exigimos deberes y respuestas de adultos mientras la continuamos manteniendo sus deberes de niño. Sin embargo, se nos olvida que es en esta fase de la vida que el niño pasa de una relativa dependencia a una social, económica y psicológica auto-suficiencia. Desde el punto de vista psicológico se definen estas tres areas de maduración y de cambio:

1.- independencia cognitva y emocional de sus padres y mentores. El adolescente comienza a pensar por sí mismo, a contrastar sus puntos de vista y percepciones con los de sus mayores, a –entre comillas- criticar lo que ve a su alrededor.

2.- Relaciones sociales más maduras con sus compañeros, con los hermanos y otros niños menores, con los adultos en general. Si se siente respetado en sus opiniones es capaz de respetar la de los otros aunque sean totalmente distintas a las de él.… es decir, si es respetado, respeta y no confronta.

3.- Define los valores que fue recibiendo a lo largo de toda su vida y los organiza y jerarquiza de forma tal que empieza a escribir su propia filosofía de la vida, esa que más tarde va a ser fundamental para su elección de profesion o de oficio, para definir su vocación en la vida.

Es importante destacar que cuando escuchamos a los adolescentes, ellos nos dicen que en su fuero interno no solo reconocen la necesidad de tener limites sino que tambien buscan dirección y orientación, pero tambien plantean que si existen conflictos es porque sus padres tienen poca confianza en ellos.

Muchos padres reconocen la importancia de esto y tratan de guiar esta transición de forma tal que su paso de un lado al otro de las orillas del río sea suave y sin tropiezos. Pero, desgraciadamente, no siempre sucede así, y las relaciones bilaterales –padres/hijos- se vuelven conflictivas durante este proceso y a veces duran asi por años a pesar de haber pasado ya la experiencia del cambio.

Lógicamente, toda la culpa de las situaciones negativas en que caen los adolescentes no la tienen los padres ni la familia, pero indudablemente, la familia juega un rol decisivo en estos procesos.

Los padres generalmente sienten ambivalencia ante el crecimiento y madurez de sus hijos: de una parte temen que esto acarree la salida de la casa de éstos y por eso dificultan y se esfuerzan tanto cuanto es posible para que sus hijos adolescentes no tengan vida social externa o los intereses típicos de su edad y cambios. Un ejemplo típico es el de la falta de información o en su defecto de provision de información tergiversada que dan a sus hijos sobre la realidad objetiva. Dicen lo que creen más conveniente, movidos por las propias experiencias negativas vividas en “sus épocas”o por sus “temores” actuales. Tambien puede darse el caso de colocar al adolescente en un total abandono en ese período teniendo éste que “bandeárselas” solo con su propia inestabilidad y los requirimientos sociales esperados en ésta época.

Afortunadamente un por ciento muy alto de los adoleslcentes logra superar felizmente este período mateniendo estables relaciones con sus padres y hermanos. Este por ciento está integrado por aquellos que aprendieron desde pequeños a participar en las decisiones familiares, expresar sus puntos de vista siendo respetados, pedir orientación y ayuda, consultar acerca de sus sentimientos, de sus relaciones sociales con amigos, de sus conflictos escolares, o de sus responsabilidades en el hogar, en la escuela, e incluso en la sociedad.

El equilibrio entre el respeto a los padres y el sincero diálogo se fomenta no en la adolescencia sino desde que el niño comienza a crecer. La actitud conformista o entre comillas obediente de muchos adolescentes suele nacer de las actitudes punitivas de los padres y no es necesariamente ser el reflejo de un sistema de auto-regulación o disciplina que el adolescente ha internalizado. La atmosfera de comunicación familiar ideal es aquella en la que la independencia de pensamiento es respetada por todos y cada uno de los miembros de la familia. Una atmósfera de comunicación que conlleva la responsabilidad individual ante las elecciones que se hagan y sobre todo ante las consecuencias que éstas tengan para el presente y para el futuro.

Tambien es importante que consideremos que cada generación es distinta. Nosotros, los de la la adolescencia en la década de los 50s teníamos un estilo de vestirnos, formas de pasar el tiempo juntos, e incluso una fraseologia para comunicarnos los unos con los otros diferente a los de la decada de los 70s, de los 90s, o a los de hoy en día. A esa disparidad de enfoques entre las generaciones es a lo que los teóricos culpan de lo que ellos llaman “conflictos virtualmente inevitables entre padres e hijos”. Considero que las diferencias generaciones no son solo un reflejo de los cambios de cultura sino más bien al acceso que tienen los adolescentes a las oportunidades educacionales y a las gratificaciones ocupacionales . Y estas diferencias son más lógicas que existan en sociedades con rápidos cambios producto del desarrollo de la tecnología y la ciencia y en quellas en que los niveles de inmigración son más altos. A esto llamamos “generation gap”, o sea, interrupción en la continuidad en tiempo y espacio, disparidad entre condiciones de vida y oportunidades de educación, empleo y desarrollo.

Un gran cúmulo de investigaciones llevadas a cabo sobre este tema permiten afirmar que los adolescenes cuyos padres aceptan sus opiniones, facilian la discusión familiar de los problemas tienen mayor tendencia a percibir a sus padres como efectivos, agradables, y por tanto, perciben la vida familiar feliz. Un factor fundamental es que ambos padres y adolescentes tengan similares valores y actitudes ante la familia, la sociedad y la vida.

Claro que no hay una receta ideal para salir exitoso como padres y como adolescentes de este período de la vida, pero nos parece que si proveemos una progresiva autonomía e independencia tanto de conducta como de juicios y si dejamos que nuestros adolescentes sientan que les respetamos como personas independientes ellos se moveran más seguros y confiados superando exitosamente esta importante crisis de crecimiento.

Finalmente, paralelo a la familia, los amigos tienen un papel muy importante en los adolescentes. En ellos tratan de encontrar un modelo a imitar en la vida, con ellos gastará la mayor parte de su tiempo y entre ellos valorará la importancia y trascendencia de sus ideas y valores.

Artículos publicados en el periódico El Sol de la Florida, entre el 22 de Mayo y el 12 de Junio de 1982, Tampa, Florida.

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Dr. Gelasia Marquez is an immigrant clinical and bilingual school psychologist. Dr. Marquez has studies, researches, articles, and programs aimed to help immigrant Hispanic children, adolescents and families in their processes of transition after migration